La base de toda buena educación canina es una relación sólida basada en la confianza y el entendimiento mutuo. Sin vínculo, no hay aprendizaje real.
Entender su lenguaje corporal
Los perros se comunican continuamente a través de posturas corporales, miradas y gestos sutiles (señales de calma). Aprender a interpretarlos nos ayuda a evitar malentendidos.
Coherencia y constancia
Sé coherente con tus normas y respuestas. La inconsistencia genera confusión e inseguridad en el perro, debilitando la confianza depositada en ti como guía de referencia.